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México DF, Antarctica
escribana que estudió periodismo, ama el rock y sus músicas aledañas, así como la poesía y las relaciones tormentosas

octubre 17, 2011

crónica CORONA CAPITAL 2011

porque el papel nunca es suficiente..
RUTA SONORA
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CORONA CAPITAL 2011:
del éxtasis al apachurre

Portishead. foto: José Luis Peñaloza

Entre desmayos y asfixias de decenas de personas al frente de The Strokes, incomunicación debido a la falta de señal en la telefonía celular, conexión nula de internet, tanto para asistentes como para prensa, así como un evidente sobrecupo (la organizadora Ocesa aseguró haber vendido 85 mil entradas, pero a la vista de todos habría unas 120 mil personas o más), la segunda edición del festival Corona Capital 2011, el sábado 15 en el Autódromo Hermanos Rodríguez, vivió 12 horas de contrastes, que fueron del éxtasis musical con Portishead, la calidad del elenco, buen audio e infraestructura, y buen comportamiento del público, a la pesadilla del apretujón excesivo, la imposibilidad de movilizarse de un escenario a otro a partir de las 19 horas, el abuso en el precio de las bebidas, así como un desinterés absoluto por la seguridad de los asistentes a la hora de la salida.


-- foto: Corona Capital

Con todo, de las 11 horas a la medianoche, multitudes de entre 18 y 35 años, se dejaron arrobar por uno de los mejores carteles que se hayan armado en un solo festival en la ciudad de México. Sobresalieron: la citada banda de Bristol, el citado combo de Nueva York, así como OMD, The Rapture, Mogwai, The Antlers, Santigold, Moby, Disco Ruido, Quiero Club, Austin TV, El Columpio Asesino y Torreblanca. La lluvia no apareció, con lo que la amenaza de que aquello se convirtiera en el Corona Lodazal se esfumó, y un sol seco de otoño tundió con todo.



Sin embargo, los espléndidos escenarios, la ampliación del espacio, las bocinas repetidoras que ofrecían buen audio aun a gran distancia, y la eficiencia en la venta de cervezas, fueron opacados por la impotencia de no poder desplazarse entre escenarios, al caer la noche; algunos presenciaron venta de boletos en taquilla por la tarde, aunque el dato oficial es que estaban agotados. De no ser por la madurez del público, no hubo incidentes graves, pero pudo haberlos: Julian Casablancas, vocalista de The Strokes, detuvo su show poco después de iniciado, para avisar que había chicos aplastados; reinició hasta que fueron rescatados. En redes sociales, ayer muchos comentaron que pudo haber sido un “New’s Divine”. Igualmente, la distancia excesiva entre los cuatro escenarios, hacía que uno se perdiera muchos actos y el boleto no valiera lo pagado. Irónicamente, en plena era tecnologizada, todos videograbando con sus celulares, nadie podía hablar por ellos ni tuitear.


foto: Corona Capital --

Lo peor fue la salida: al no haber suficientes estacionamientos, la mayoría iba sin carro, de modo que al salir, la gente era abandonada a su suerte; no había transporte público y los taxis cobraban fortunas. Entre 1 y 2 de la mañana, aún la gente caminaba a orillas de las vías rápidas. Por otro lado, el agua de medio litro a 30 pesos (la cerveza sencilla a 40), impedía que la gente estuviera hidratada a pesar del calor; “¡el agua es vital, debería regalarse!”, espetó un asistente. Por todo esto, el anhelo de estar a la altura de los grandes festivales de “primer mundo”, sigue siendo un mero espejismo.



La corona musical, para Portishead

setlist de Portishead. foto: José Luis Peñaloza

Lo rescatable estuvo del lado de los asistentes (en ánimo menos vándalo que, por ejemplo, en Vive Latino, quizá por tratarse de una audiencia más informada, asidua a Internet, por lo cual conoce de todas estas bandas, y tiene un gusto y criterios un tanto más educados): su entusiasmo y alegría, sus ganas de gozar la música y la convivencia pacífica, lo equilibró todo. El buen nivel artístico también ayudó a aminorar inconvenientes.

-- Beth Gibbons. foto: Toni François

De esta forma, la corona musical fue otorgada por esta capital, al trío integrado por Beth Gibbons en la voz, y los magníficos músicos y cerebros detrás de su innovador sonido: el guitarrista Adrian Utley y el percusionista Geoff Barrow (más músicos invitados: Clive (Baterista) Jim (Bajo) y John (Teclados): las palabras se quedan cortas para describir el sonido único, intenso, de Portishead, en su primera visita a México, tras 20 de existir.


Adrian Utley. foto: Toni François --

Con un repertorio impecable, proveniente sobre todo de sus discos 3rd (2008) y Dummy (1994); del Portishead (1998) sólo tocaron "Over" y "Cowboys"), además del tema creado para Amnistía Internacional, "Chase the Tear", entre visuales desconcertantes que ponderaban al "error" y el "lo-fi" como propuesta estética, el combo británico llevó lejos a los miles que les presenciaron, como para dejarlos en silencio, cual si en un íntimo recinto, gracias a la sincera angustia vocal de Gibbons. Lágrimas corrieron, y la entrega del público fue tal, que aquélla se despidió con voz entrecortada, luego de bajar a saludar al público, cosa que casi nunca hace. La electrónica de ritmos pausados y entrecortados, las ambientaciones cual
filme de terror, el scratcheo en vivo, los teclados análogos, el ruidismo en la guitarra, los matices que iban del estruendo a la delicadeza en un solo tema, enchinaron pieles. Su visita fue histórica y la razón de ser del festival.

-- Geoff Barrow. foto: Toni François.





The Strokes: príncipes sin corona

Julian Casablancas. foto: Toni François --

Los menores de 25 demostraron más devoción por el neo-post-punk deslavado pero simpático de The Strokes, con todo y el guitarrista Nick Valensi sentado con la pierna rota. A diez años de su debut, el desaliñado pero carismático quinteto neoyorquino sigue sonando vital, con sus sencillas pero atinadas composiciones, y derramando pasiones e identificación entre la chamaquiza. Simpático fue cuando dijo: (en inglés) "Me llamo Julian Fernando Casablancas.. y no sé hablar español.. oh, shit!"
El problema con ellos, es que la naturaleza de su música es como para ser tocada en espacios pequeños y cochambrosos, cercanos; pero son ya tan famosos, que esto es imposible: son de esas bandas que le caen bien a todos, sin importar afinidades a géneros ni generaciones. Sin embargo, verlos como acto de cierre tras Portishead, supo como cenar en el Oxxo tras comer en un restaurante gourmet.


-- Andy McCluskey, de OMD. foto: Toni François

Otros grandes momentos: los ingleses de Orchestal Maneouvres in the Dark (OMD), veteranos que con su synth-pop de los años 80 (Enola Gay, If you leave, Secret, So in love, Dreaming) provocaron gran comunión, aun entre los más morros, que no habían ni nacido cuando aquéllos debutaban.




Peter Silberman (Antlers). foto: Toni François --


Tremendo bailongo con los neoyorquinos de The Rapture, a pesar de las fallas de audio. Belleza denso-ambiental con los escoceses de Mogwai y The Antlers, de Brooklyn. Maravillosa Santigold, con sus ritmos afro-electrosos y sus exhuberantes bailarinas.




-- Moby y Angie Stone. foto: Toni François.


El activista y músico neoyorquino Moby, y su mismo show electro-soul-roquer de hace diez años, puso de buenas a muchos, con todo y fallas de audio, y con la deslumbrante cantante Angie Stone; eso sí: fue el único que hizo un comentario político respecto de los errores que comete Estados Unidos para con sus habitantes y con otros países, y que México era un país hermoso que merecía mejor suerte.





Cansei de Ser Sexy- foto: Toni François--

Asimismo, el seudopostpunk demodé de The Editors, la alegría electrorockpop de las brasileñas de Cansei de Ser Sexy, el ruido angelino de No Age y Wavves (San Diego), la melodía sincera de los ingleses de Wild Beasts, y el emo-core de Coheed & Cambria, sólo cumplieron. El electro bonito del proyecto francés M83 tuvo fallas de audio y sólo tocó 4 temas. Los pretenciosos ingleses de These New Puritans resultaron insoportables, con todo y su órgano de iglesia.



-- Priscila de Quiero Club. foto: Daniel Patlán


De Pamplona, El Columpio Asesino acribilló con enorme actuación. De México, brillaron: el gran beat de Disco Ruido y Quiero Club, la locura instrumental de Austin TV y el pop fino de Torreblanca. Ruido Rosa, Bengala, Le Baron, Black Fo, Madame Recamier, Toy Selectah con 3ballMTY, cumplieron.
El electropop de la popular chilena Javiera Mena resultó aburrido. La melosa de Ximena Sariñana, a pesar de no encajar con lo “alternativo” del festival, fue bien recibida, con Natalia Lafourcade de invitada.